Archivo de Lecturas Paralelas
Nacieron mientras escribíamos La Caja, como destellos de memoria y emoción.
A veces era una frase, una idea o un fragmento de la literatura universal que nos venía al corazón
Nacieron en el pie de página, como un rincón discreto para emociones y sugerencias.
Hoy las guardamos aquí: una memoria mínima de lo que pasó por allí.
Si alguna vez encuentras la tuya, cuéntanosla.
—Acto IV, Escena 1—
(Escena de las brujas)
Oro verted, favores callad,
Vidas Paralelas/La Caja de la obra original de
William Shakespeare
Discurso del método
—Párrafo final—
. . .
Esta declaración que aquí hago bien sé que no ha de servir para hacerme importante en el mundo; mas no tengo ninguna gana de serlo y siempre me consideraré más obligado con los que me hagan la merced de ayudarme a gozar de mis ocios, sin tropiezo, que con los que me ofrezcan los cargos más honorables de la tierra.
René Descartes
Discurso del Método
—Segunda parte—
. . .
Y como la multitud de leyes sirve muy a menudo de disculpa a los vicios, siendo un Estado mucho mejor regido cuando hay pocas, pero muy estrictamente observadas, así también, en lugar del gran número de preceptos que encierra la lógica, creí que me bastarían los cuatro siguientes, supuesto que tomase una firme y constante resolución de no dejar de observarlos una vez siquiera:
Fue el primero, no admitir como verdadera cosa alguna, como no supiese con evidencia que lo es; es decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentase tan clara y distintamente a mí espíritu, que no hubiese ninguna ocasión de ponerlo en duda.
El segundo, dividir cada una de las dificultades, que examinare, en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese su mejor solución.
El tercero, conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más compuestos, e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.
Y el último, hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada.
René Descartes
La vida es sueño
Poderoso caballero es don Dinero
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Francisco de Quevedo
Amor constante más allá de la muerte
Francisco de Quevedo

